Amor

Acompañé a un hermano al sepelio de su suegra. Llegué media hora antes, estacioné en el panteón y presencié algo que me hizo pensar en lo multiforme del amor. Un hombre septuagenario con un dispensador de agua en la mano derecha y un trapito amarillo de esos que se utilizan para limpiar las mesadas de las cocinas, en su mano izquierda. "¿Qué hace?" En ese momento me respondió con un procedimiento meticuloso y habitual. Se sacó la boina y uso el dispensador para regar muy cuidadosamente las pocas flores que estaban en la urna de su ser querido. Luego, con el "trapito" limpió la puerta de la urna, la persignó y se limpió las lágrimas que le caían por su cara, que estaba acostumbrada a sentirlas periódicamente. Persignó otra vez la urna, guardó el "trapito" y el dispensador en una bolsa, que percibí la usa únicamente para estos fines, se colocó la boina y se fue llorando. Al pasar cerca de mi, me regaló un "buen día" muy respetuoso y amable y se marchó. Nunca sabré cual es el vínculo que tiene con la persona visitada, pero sin duda, este ritual de domingo de mañana, parece algo repetido y que busca perpetuidad. Este hecho me ayudó a entender un poco más las diferentes formas de cómo es el amor.


Autor: Marcelo Albanese




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