Cajas Chinas

Venía caminando por la plaza. A lo lejos vio una pareja besándose. Al menos eso parecía, estaban bastante alejados y demasiados quietos, o el beso era muy largo.


Al acercarse un poco más, no notaba cual era el hombre y cual la mujer. Por fin vio que eran dos estatuas y no se besaban, el ángulo que formaban sus posiciones y la forma en que el los venía mirando, hacía parecer que se daban un beso.


Se acercó más y se detuvo, junto a ellas. Una madre y su hijo, pasaron cerca, el niño señaló con su mano las estatuas.


-Mirá mami-

-Si- dijo la madre- dos estatuas que parecen que se dan un beso y otra que parece mirarlos. Hace muchísimo que están ahí.


Juan sacó la hoja de la máquina, su esposa le dijo - ¿Qué escribías?.

-No se. algo sobre unas estatuas, una madre y su hijo, en fin, todo eso. Ella lo abrazó- Tenés mucha imaginación- dijo. El sonrió.


-Puede ser, pero quizás, en este momento, ni tu ni yo ni mi historia existamos y solo seamos el cuento de alguien.


-Tal ves- dijo ella- pero si es así, a nuestro autor ¿Quién lo escribe y piensa?.


Autor: Eduardo Santucho.




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