Switich Off

Aquel día todo desapareció en un instante. No fue un meteorito, no fue un cataclismo nuclear, no fue una pandemia, ni tampoco ningún desastre natural. Ninguna civilización extraterrestre invadió la Tierra, ni ninguna inteligencia artificial se reveló contra el hombre y lo eliminó.

Nadie lo vaticino. Ningún grupo religioso lo predijo, ningún científico lo pudo deducir, nadie lo intuyó. Ninguna de las tantas mitologías humanas que existieron a través de la historia había siquiera llegado a vislumbrar la posibilidad de un final tan abrupto.

No hubo planes gubernamentales de emergencia, ni caos en las calles, ni medios de comunicación advirtiendo a la población que el fin estaba cerca. No hubo la posibilidad de ninguna misión de rescate para detener el fin, ni cadenas nacionales de presidentes dando discursos inspiradores, ni actos heroicos por parte de ningún habitante del planeta.

No hubieron despedidas conmovedoras, ni tiempo para asimilar que todo se acabaría. Nada de lo que siempre se había mostrado en hipotéticos escenarios sobre el fin del mundo dentro de la ficción a través del cine y la literatura finalmente sucedió. Simplemente el final ocurrió en un instante tan rápido que nadie tuvo tiempo de siquiera notarlo.

El fin de todas las cosas sorprendió a todos los pobladores del mundo en un día cualquiera sin importar que estuvieran haciendo o cómo se sintieran o que pensaran o en que creyeran.

Todo se desvaneció en un instante, sin más; tal y como si algún dios hubiera chasqueando sus dedos en una acto supremo y fugaz de destrucción borrando toda la creación en un abrir y cerrar de ojos; la Tierra y todo lo que habitaba en ella; todo el espacio, cada estrella y cada planeta, cada galaxia, cada maravilla del cosmos se había convertido de pronto en una improbabilidad.

Nadie jamás podría haber deducido que insondable falla en la realidad podría llegar a producir tan improbable evento. Pero por alguna ininteligible razón absolutamente todo había dejado de existir de un momento para otro. En un instante había todo un universo infinitamente grande y un instante después ya no había nada. Todo sencillamente había dejado de ser, de estar ; tal y como si aquel apocalipsis hubiese sido producto de una broma nihilista de proporciones cósmicas.

No obstante, todos los demás universos que existían en el vasto multiverso continuaron existiendo. Todos los seres inteligentes de otras realidades continuaron viviendo ignorando por completo lo que había sucedido en uno de los tantos universos y sin ni siquiera sospechar que algo así podía ocurrirle a la realidad en la que ellos se encontraban ,en cualquier momento. Aquel repentino final podía llegar en el más insospechado de los instantes, incluido al terminar de leer un cuento escrito por alguien que había imaginado aquel improbable e incognoscible final.


Autor: Gabriel German





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